Pareja y Crianza. Diez claves para criar con amor, y no separarse en el intento.

0.pareja con peques

Diez claves para criar con apego, y no separarse en el intento.

Éramos una pareja maravillosa, unida, enamorada, feliz.

Y entonces llegaron los niños, la crianza, el apego, el colecho, la  lactancia, las noches sin dormir… ¡Y todo parece tan difícil!

¿Es posible, seguir enamorados, seguir construyendo juntos, cuando los niños se nos meten en la cama, en el desayuno, en los fines de semana, en las conversaciones, en los momentos de intimidad, en las cenas, en los planes, las siestas… y todo se transforma?

¿Es posible, a pesar del cansancio, los reproches, el reparto complicado de tareas, las competiciones a-ver-quién-está-más-cansado-hoy, a pesar del “¡te toca a ti!”, y las miradas fulminantes cuando hay un “¡noooo, con papáaa/mamáaaa!”, como respuesta…?

pareja con hijos

… Ciertamente, sí, así es. Y, sí, se puede.

Encontrar una pareja, una compañía para el amor y la vida; no es fácil.
Es un tesoro.

Construir juntos una relación, y dar a luz a nuevos seres, personitas que son el resultado de ese amor compartido; tampoco es fácil.
Es un tesoro, aún mayor.

Criar a esas personitas, y hacerlo juntos, tampoco es fácil.
Puede ser la mayor oportunidad de crecimiento en el amor que nos ofrece la vida.

Cada uno de estos tesoros es una oportunidad inmensa, de crecer, aprender, iluminarnos e iluminar al mundo, con un poquito de nuestra maravillosa luz, si la dejamos salir.

¿Cómo hacemos para que la crianza sume luz, y no nos apague el amor como pareja? ¿Cómo hacemos, para caminar juntos, uno al lado del otro, acompañando a nuestros peques también en su andar?

Estas diez claves pueden alumbrar el sendero. ¡Feliz lectura, feliz camino!

1.reglas de juego

1. Revisad las reglas del juego.

En cada etapa de la pareja, la relación cambia, crece, se modifica.

Las expectativas que teníais el uno del otro cuando aún no compartíais hogar, eran diferentes de las que aparecieron al vivir juntos.

Lo que podías esperar de tu pareja, y de ti misma, cuando no teníais peques, es diferente a lo que podéis ofreceros ahora mismo.

Las reglas de juego son cambiantes, como la vida: Aprended cómo son las nuevas reglas, modificad las que no os gustan, si se puede; y si no se puede, integradlas a vuestra vida de la mejor forma posible.

Lo importante es que, una vez claras, una vez asumidas, ambos miembros de la pareja estéis de acuerdo con ellas, y las respetéis. Así, los dos jugáis a lo mismo, siendo conscientes de todo lo que hay.

2.confia en ella

2. Confía en tu pareja.

Como padre o madre, como amante, como persona.

Déjale su espacio, como persona independiente y adulta que es, para que pueda disfrutarlo y disfrutarse, y seguir creciendo individualmente.

Cuando nos nutrimos fuera de la pareja, fuera del entorno familiar, regresamos al hogar con nueva energía, con nueva luz; y somos capaces de compartirla con el resto de la familia, haciendo crecer ese fueguito compartido.

Cuando te quedes en casa, y regrese, recíbela.
Y luego, haz uso de tu turno.

3.respeta espacios

3. Respeta su espacio dentro de la crianza.

Vuestros hijos, vuestras hijas, son de los dos.

No estarían en este mundo sin la presencia de uno de vosotros. Y seréis su padre y su madre, sus madres, sus padres, para toda la vida. Con todo lo bueno y todo lo malo que ello implique…

No podemos, ni debemos, controlarlo todo… Como escribía el maestro Khalil Gibrán, tus hijos no son tus hijos, son los hijos de la vida. Y en su vida, también está “nuestra” otra mitad. (Si esto te cuesta, revisa el punto 1…)

Deja ese espacio que es suyo, que no te pertenece… Y asume el tuyo, por completo.

4.pareja

4. Mimad la comunicación.

Mejor un silencio terapéutico, que un estallido destructivo.

Mejor un estallido terapéutico, que un silencio destructivo.
Hablar de asuntos delicados cuando estamos agotadas, enfadadas, con prisas; delante de otras personas, delante de los peques… No suele funcionar muy bien.

A veces, hay que saber esperar el momento adecuado para hablar. Es importante buscarlo con cuidado… Y es igual de importante, encontrarlo.

Cuando encontréis el momento, mimad la forma de miraros, de tocaros, de hablar. Hacedlo desde el corazón.

A veces, respirar un poco, tomar distancia, detenernos a mirar un poco dentro de una misma, de uno mismo, antes de hablar con la otra persona, nos ayuda a darnos cuenta de que aquello que nos enfadaba tantísimo, es más bien una enorme necesidad de una mirada y un abrazo. Puedes pedirlo… Con amor.

5.habla la piel

5. Dejad que hable la piel.

Cuando volvemos a casa después de un día agotador, de trabajo, cosas-que-hacer, jefes, jefas, compras hechas o sin hacer…

Cuando nos levantamos de la cama después de una noche en vela, de teta, mocos, tos, vómitos…

… Cuando, al fin, el sofá nos acoja en los cinco minutos antes de que se nos cierren los ojos, mientras intentamos ver por enésima ese capítulo de la serie que no conseguimos…

… Buscaos la piel.
Un dedito, una muñeca; una rodilla, un pie.

La piel sabe más que todos nuestros pensamientos, nuestros reproches, nuestras trampas mentales sobre lo que debe o no debe ser.

Buscaos la piel, y dejad que sea ella la que hable. Sin más pretensión…

6.espacio a solas

6. Honrad los espacios compartidos a solas.

Son preciosos, esenciales, y sagrados.

Se pueden encontrar de muchas maneras, haciendo uso (que no abuso) de abuelas y abuelos, de otros familiares, de canguros, de lugares de ocio infantil… (¿Sabíais que existen “aulas búho”, para peques a partir de siete u ocho años…?).
Aprovechad esos momentos para re-encontraros, re-cordaros y re-conoceros.
Y disfrutaros…

  7.proyecto común

7. Construid un nuevo proyecto en común.

Las personas nos juntamos cuando tenemos un objetivo común. Divertirnos, trabajar, criar, construir…
La paternidad y maternidad, la crianza, es un enorme proyecto en común. Pero tal vez no pueda ser el único. Criar requiere una inmensa dosis de energía… y cuando esta tarea ya está encaminada, o acabada, ¿qué queda para la pareja?
Un viaje por hacer, una montaña por escalar, una vivienda por construir, un nuevo horizonte… El que sea, pequeñito o grande, siempre que lo améis juntos.

 8.permiso para soltar

8. Daros permiso para soltar.

Las relaciones, a veces, se empozoñan, se enturbian, se enrarecen. Necesitan aire para respirarse, para oxigenarse, tomar distancia y mirarnos desde otro lugar.

¿Qué es lo peor que puede pasar?
¿Que os separéis?
Tal vez es lo que necesitáis, para volver a empezar.
Juntos, o no.

Cuando hay amor, es maravilloso hacerlo crecer; pero si no lo hay, es doloroso y muy costoso, empeñarse en lo contrario. A veces, lo más amoroso que podemos hacer, por nosotras mismas y por nuestra pareja, es separarnos, y dejar fluir la vida.

Nos da pánico la posibilidad de “perdernos”… En realidad, sólo se pierde lo que ya está perdido. Y si no lo está, por lo general, se vuelve a encontrar.

Amarse con el corazón abierto, implica estar dispuesto a aceptar la pérdida del amor, cuando ya no lo hay… Y ésa es, en realidad, la única manera de recibirlo entero, cuando sí está.

 9.sanar las heridas

9. Sanad las heridas

Todo lo anterior, comunicarse con amor, cuidar los detalles, disfrutar del tiempo juntos, respetar los espacios, mirarse con el corazón, caminar juntos hacia el mismo lugar… Es muy difícil, casi imposible, hacerlo con una piedra en el zapato.

Duele. Distrae. Y no nos deja disfrutar.

¿Qué hay, por debajo, cuando nos enfada tanto que no llegue puntual a quedarse con los niños? ¿Qué hay, cuando nos cuesta compartir un tiempo íntimo, juntos, sin “ruidos” de fuera…?

¿Qué oímos, cuando hacemos el silencio, cuando nos detenemos a escucharnos desde el corazón?

Muchas veces, el ritmo incesante de trabajo-casa-peques-estoy agotado-dormir, va sepultando pequeños desacuerdos, pequeños enfados, pequeños dolores… Que se van quedando enquistados, a la espera de que un estallido cualquiera los catapulte hacia el exterior.

O que van saliendo, con múltiples disfraces, como síntomas de lo que realmente es, pero no nos atrevemos, o no sabemos cómo, sacar; o ni siquiera somos conscientes de que está ahí…

…Porque para eso, primero, hay que ser valientes y pararse a mirar.
Conectar. Sanar. Amar.
Eso es todo… ¡y tanto…!

Y si necesitáis ayuda, buscadla… De forma individual, o en pareja, una mirada desde fuera puede dar una nueva luz, y acompañaros en este reconstruir, sanando, desde el amor.

 10.disfrutad de lo construido

10. Disfrutad de lo que ya habéis construido juntos.

Mirad a vuestro alrededor, con el corazón abierto, con la mirada serena.

Lo que os rodea, vuestra casa, vuestros hijos, todas vuestras vivencias juntos… Todo eso ya forma parte de vosotros, de lo que sois. Pase lo que pase, y para siempre.

Pase lo que pase, seréis papá y mamá, papás, mamás, de esas personas pequeñitas que están aquí, porque algo de vosotros dos se unió para criarlas.

Eso, es ya muy grande.

Reconocerlo, y reconocérselo a vuestra pareja, es luz, para seguir construyendo desde el amor.

Existen dificultades por el camino, es cierto. Y hay también preciosos momentos de alegría, descubrimiento, amor, humor, gloria… Para quien camine con los ojos y el corazón abiertos, y esté dispuesto a verlo.

Cuando el camino se haga cuesta arriba… Respira, toma fuerzas, agarraos de la mano… y disfrutad del paisaje.

 

 

Ana Martínez Acosta

Psicóloga. Terapeuta Corporal Integrativa. 
Terapia individual, Familiar y de Pareja. 
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Educación, Crianza y Vida con corazón.
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