“¿Crianza respetuosa? ¡Pequeños tiranos!” (Diez malentendidos habituales sobre la crianza con apego)

 

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Cuando hablamos de una crianza respetuosa, hay personas que se llevan las manos a la cabeza…

No puede ser, me dicen a veces, que a los niños se les dé siempre todo lo que piden, que les dejemos hacer lo que les de la gana”.

Claro, digo yo entonces: Es que eso no es una crianza respetuosa.

Ocurre a veces que confundimos respeto con descuido, libertad con abandono, espacio propio con falta de atención, atención con sobreprotección…

La crianza respetuosa es una crianza con consciencia. La crianza con apego, es una crianza desde el corazón, bien conectado, bien ajustado; hacia el corazón de nuestros pequeños.

En estas diez claves, sobre diez malentendidos habituales acerca de la crianza respetuosa, confío aclarar algunas dudas, y ayudar a acercarnos un poquito más a la crianza con consciencia, y corazón.

 

Diez cosas que la crianza respetuosa no es

Una Crianza Respetuosa:

  1. No es dejarles hacer todo lo que quieren. Es entender qué necesitan. Saber si aquello que necesitan está dentro de nuestras posibilidades, de las posibilidades de la situación; y si es así, respetar esa necesidad, y darles la libertad necesaria para satisfacerla.cole8
  2. No es darles todo lo que te pidan. Es entender qué te están pidiendo, y por qué. Es estar atentos a si se trata de una necesidad genuina, o no. Es confiar en su autorregulación, y también en nuestra capacidad de percepción, de cuidado. Y darles lo que sintamos que a todos nos viene bien.
  3. No es educar sin límites. Es establecer unos límites justos, adecuados a las situaciones, y a las necesidades: Tanto las de ellos, como las de nosotros.niñocubo
  4. No es anteponer sus necesidades, todo el tiempo, a las nuestras. Es encontrar el equilibrio, para que en la medida de lo posible, todos seamos felices: Tanto mayores, como pequeños.
  5. No es dejarles solos. Es dejarles el espacio preciso, atentos a si realmente necesitan nuestra intervención. Es permanecer a una distancia adecuada, y estar disponibles para, si la necesitan, ofrecérsela.niñoscorriendo
  6. No es darles todo el poder de decisión. Es hacerles partícipes del proceso, dejándoles la posibilidad de elección en los asuntos que entendemos que pueden hacerlo. Es estar atentos a qué responsabilidades están preparados para asumir, y darles la oportunidad de asumirlas. Y los adultos, tomar las nuestras.
  7. No es no intervenir. Es estar atentos, muy atentos, a qué realmente necesitan de nosotros, en cada momento. Y dárselo. Es dejarles la oportunidad de equivocarse, de cometer errores, de volverlo a intentar; como parte del aprendizaje. Sin descuidar, sin estorbar.niñoexplorando
  8. No es no poner consecuencias a su comportamiento. Es entender qué les hace comportarse así, y hacerles entender también a ellos, en la medida de sus posibilidades, de cada momento. Es proponer consecuencias consecuentes a los motivos de su conducta, y no (o no sólo) al resultado final.
  9. No es evitar los conflictos. Es abordar estos conflictos de manera calmada, consecuente, amorosa; y resolverlos constructivamente, para aprender de ellos todos juntos.perdonate2
  10. No es tratarlos como si fueran más importantes que nosotras, personas adultas. Es tratarlos, y tratarnos a nosotras mismas, como los seres maravillosos que somos. Es verlos y comprenderlos en toda su belleza, en toda su grandeza, todo su potencial. Y también en toda su fragilidad, toda su necesidad de amor, todo su proceso de aprendizaje. Exactamente igual que nosotros.

Crianza respetuosa, crianza consciente

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Como en tantos otros aspectos de la vida, difícilmente  vamos a estar siempre conectadas, sabias, calmadas, equilibradas… Para cumplir todos los “requisitos”.

No, no somos perfectas ni perfectos. Es, como tantas otras cuestiones, un proceso, de aprendizaje, de autoconocimiento, de crecimiento… Tendremos días y días, momentos y momentos; y lo realmente importante es que pongamos nuestra consciencia en mantener la dirección.

Una crianza respetuosa exige un alto nivel de implicación. Para estar presentes, atentas, conectadas con nosotras y con ellos.

Una crianza respetuosa implica un alto nivel de consciencia. Hacia nosotros mismos, y hacia nuestros hijos. De conocimiento de nuestras capacidades, nuestras necesidades, nuestras emociones… Y de las suyas.

Una crianza respetuosa implica un alto respeto… Hacia nuestros hijos, y hacia nosotras mismas.

Y también, es así cómo la crianza puede ser la mayor oportunidad de crecer en el amor, que nos otorga la vida.

¿Te atreves?

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Ana Martínez Acosta

Psicóloga. Terapeuta Corporal Integrativa. 

Educación,  Crianza y Vida con Corazón.

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38 comentarios en ““¿Crianza respetuosa? ¡Pequeños tiranos!” (Diez malentendidos habituales sobre la crianza con apego)

  1. Me parece muy correcta y esencial este tipo de crianza respetuosa, ojalá las cambiasen y las mentalidades fundamentalmente.Yo si la entiendo como es y cómo se explica en el artículo además de compartirla íntegramente y siendo consciente de q no es fácil llevarla a cabo

    • Muchas gracias por tu comentario, Mariangeles; es cierto que no es sencillo… Y que muchas cosas deberían cambiar en el “sistema”, politico y social, para contribuir a facilitar esta crianza.
      Yo creo que cada familia, cada mamá, papá, abuelita… Que criamos desde el corazón y la consciencia, estamos contribuyendo a ese cambio.
      Ánimo, abrazos!
      Ana♡

  2. Implicacion, consciencia, conocimiento, respeto, no es sencillo, pero es precioso cuando te das cuenta que estás en el camino, y que pese a los baches ( que los hay, y muchos) estamos aprendiendo a criar a nuestr@s hij@s. Precioso articulo que una vez más pone de manifiesto que la verdadera libertad la construimos cada dia. Gracias a tod@s los niñ@os por ser ell@s mismo@s.

  3. Es bastante dificil criar respetuosamente cuando hemos estado rodeados toda la vida de una crianza conductista y adultocentrista. Mi pareja y yo hablamos seriamente que clase de crianza queriamos llevar con nuestro peque cuando este tenia 3 meses, y es un camino agotador, veo a madres a mi alrededor y todas estan de punta en blanco y yo…yo agotada, porque como dices este tipo de crianza requiere que realmente estemos para las necesidades emocionales de nuestros hijos, para descifrar cada llanto o berrinche, y realmente esun camino en el que todos vamos al mismo paso, aprendiendo, ahora que tiene 2 años veo cada dia muestras positivas de su desarrollo.

    • Alejandra, gracias por tu comentario.
      No es sencillo…
      Y es tan hermoso, también, ver toda esa energía, toda esa implicación, reflejadas en la sonrisa radiante de nuestras peques, cuando se saben comprendidas, respetadas, amadas.
      Nuestra primera hija tiene ahora cinco años, y sus “te quiero” salen del corazón. Todo lo demás, entiendo entonces, ha merecido la pena.
      Ánimo, y un gran abrazo!

      Ana M.A.

    • Qué razón tienes Alejandra! Yo misma con mi bebé de 10 meses tengo serias dudas de cómo hacerlo , de ser respetuosa con ella pero tbién conmigo… porque como el artículo dice… tiene que haber un equilibrio . Y ese equilibrio es lo más difícil de encontrar.
      Crianza conductista y adultocentrista… esa es la que aplicaron conmigo y tanto me cuesta ahora no aplicarla con mi hija.

  4. Estoy totalmente de acuerdo con el artículo. De forma clara has mostrado algunas de las pautas que son fáciles de identificar y poder tomar conciencia para rectificar las. Gracias por el artículo

    • Hola M Ángeles, gracias a ti!
      Poner consciencia es importante… Y a veces es tan sencillo como que alguien nos recuerde nuestra propia capacidad para mirar, y ver.
      Me alegro mucho de haber servido para aclarar algunas cosas, muy agradecida por la devolución.
      Un abrazo,
      Ana M.A.

    • Buenas Ares,
      Gracias ti, por recibirlo. La confusión es parte del aprendizaje… Ahí vamos, surcando mares, a veces más claros, a veces más turbios… ¡Disfrutemos del viaje!
      Un abrazo,
      Ana M.A.

  5. Me ha encantado tu artículo aunque me falta un punto que me encantaría que dieses tu opinión. Nombras en uno de los puntos que implica un alto nivel de respeto, por nuestros hijos y por nosotros mismos. ¿La línea del respeto hacia nuestros hijos termina donde empieza el respeto por los demás?. pongo un ejemplo: si mi hijo está teniendo una rabieta muy escandalosa dentro de un aula compartida con más familias donde se está realizando una actividad. ¿Qué sería conveniente hacer? ¿Respetar el proceso de mi hijo o a las demás familias y llevármelo fuera del aula?… Hay mucha gente que este punto no lo entiende bien, respetan los procesos de su hijo en el 100% de los casos y lo ponen por delante del respeto hacia los demás. Una última cosa nombras mucho “nuestros hijos y nosotras”. Somos muchos los padres que decidimos y valoramos este tipo de crianza agradecería que se nos tuviera en cuenta. Ya que muchos veíamos incluso solos sin madre. Gracias y un Saludo.

    • Hola Santi, muchas gracias por tu comentario, y las puntualizaciones!
      Empiezo por el final:
      Sí, utilizo muchas veces el femenino plural, pero no para referirme únicamente a las madres, mujeres o niñas; sino para usarlo como genérico, igual que se usa el masculino plural para referirnos a todos y todas.
      Puede ser motivo de polémica lingüística, lo sé; yo tomo este estilo de escritura en cuanto al género, por cuestiones de valores propios y mi convencimiento de que el lenguaje lo modifica el uso que hacemos del mismo.
      Así que, por favor, date por aludido cada vez que leas un “vosotras” en mis artículos…
      Estoy totalmente sensibilizada con la labor maravillosa que los padres (ahora sí, sólo en masculino), hacéis dentro de la crianza, de hecho, así lo defiendo en todo lo que escribo. (Si quieres, puedes echar un vistazo a los artículos “Nacer”, o “Crianza y Pareja”) 😉

      En cuanto al primer tema que planteas,
      Te agradezco la puntualización, ya que es muy importante, y como bien dices, no se ve reflejado en mi artículo. Es cierto, que igual que no podemos poner “siempre”, el respeto hacia nuestros hijas por encima de nosotros, tampoco es sano poner ese respeto hacia sus procesos, por encima del respeto hacia las demás personas. Estaríamos mostrándoles entonces que tienen un lugar de superioridad en el mundo, que no es cierto: Para enseñar amor hacia el mundo, hay que respetar que somos parte del mismo, y como tal, ocupamos un lugar, jugando siempre con el equilibrio con las demás partes.
      ¿Cuál es entonces mi respuesta ante la situación que planteas? Pues depende.
      Depende de cómo sea la reunión, las necesidades de las personas allí reunidas, de cuál sea la necesidad de tu peque… En general, diría que sí, que es importante que acojamos esa “rabieta” en un entorno más calmado, que lo saquemos fuera y lo podamos acompañar apartados de los demás. También, por nuestra propia tranquilidad: Muchas veces no nos damos cuenta, pero la tensión que sentimos en un entorno social ante la “rabieta” de nuestras hijas, dificulta mucho que podamos resolverla con la calma necesaria.
      Así que, también sería parte del “respeto hacia mí”, el buscar ese alejamiento.

      Espero haberte aclarado tus dudas, te envío un gran abrazo!

      Ana M.A.

  6. Ana:
    celebro tu claridad para puntualizar los diez malentendidos, sobre todo porque siendo educador y director de secundaria observo con profunda tristeza los estragos que provoca en los niños y jóvenes el hecho de ser criados por padres que malinterpretan los principios que enunciaste. ¡Sería tan beneficioso para la sociedad en su conjunto que tanto padres como educadores pudiéramos aplicar en forma adecuada y bien entendida la crianza/educación con apego! Lamentablemente por entenderse mal caemos fácilmente del “apego” al “pegoteo” con sus nefastas consecuencias…
    Me permito compartirte una Carta Abierta a los padres que escribí hace ya unos años como catarsis y modo de despertar la conciencia de las familias de mis alumnos.
    http://www.lanacion.com.ar/1020301-carta-abierta-a-los-padres
    Agradezco haber leído tu valiosa puntualización y reflexión que ratifica mi sentir al respecto.
    Te envío un afectuoso y cordial saludo.
    Pablo

    • Estimado Pablo,
      Gracias, muchas gracias. Por tu comentario, por la devolución que me haces acerca de mi artículo; y por esa carta que me haces llegar.
      Yo no soy educadora, soy terapeuta; pero en mi formación y en mi entorno familiar, ha estado muy presente la labor de los maestros y maestras (Soy de padres educadores, tías maestras, primas pedagogas…). Me llega profundamente el mensaje de tu carta, y sí, lo suscribo.
      En mi consulta, también llegan los restos de naufragios… Y es parte de mi labor, acompañar con amor a las familias, a reconstruirse: Muchas veces, desde la reconciliación con los límites y esa presencia firme, tan necesaria, y que a veces parece que nos da tanto miedo a esta generación. (Como madre, también lo sé…)

      Te mando un sincero abrazo, felicidades por tu valentía y tu corazón; muchos chicos y chicas te seguirán llevando en su vida, a lo largo de los años… A pesar de todo lo demás.

      Un saludo,
      Ana M.A.

    • Hola Lilie, existen muchos libros (afortunadamente!) que tratan sobre este tipo de crianza. Te puedo recomendar un clásico esencial, del doctor Carlos González, “Bésame mucho”. Para comenzar, es maravilloso.
      También, los libros de Rebeca y Mauricio Wild, “Educar para Ser”, y “Ser para Educar”, son libros de cabecera para mí.
      Podría ser un tema muy interesante para un nuevo artículo, libros relacionados con la crianza y educación respetuosas. Prometo explorar 😉
      Te mando un abrazo,
      Ana M.A.

  7. Comparte lo que se dice en este artículo. Muchos padres creo que hemos ejercido o intentado ejercer este tipo de enseñanza con nuestros hijos, sin ponerle nombre, pero siendo consciente, que ese tipo de educación era el adecuado. Veo totalmente pertinente poner ahora un nombre a este tipo de educación, porque en un futuro es mas fácil identificar lo que entendemos muchos que debe ser, esa “crianza respetuosa”, respetuosa con ellos y con nosotros.

    • Hola Luisa,
      Muchas gracias por tu comentario; es cierto que este tipo de crianza, más allá de las etiquetas, es el que llevan o procuran llevar muchísimas familias… De hecho, en otras culturas, es la única crianza que se plantean. Nombrar lo que hacemos nos facilita entendernos…
      Un abrazo,
      ANA M.A.

  8. Tambien comparto todo lo que comentas.
    Me parece fundamental implicarse activamente (lo que conlleva, a veces, omisiones conscientes) en la crianza, seguramente la principal experiencia vital.
    Ademas los resultados son inmediatos, los crìos se forjan con serenidad, ilusiòn y alegrìa.
    Creo que es ademas fundamental la estimulaciòn sensorial (personalmente soy un amante de la musica, que considero terapeutica y, en si pedagogica) y, en fin, la sintonia vital con nuestros hijos.
    Un abrazo fuerte,
    Jacobo

    • Precioso lo que cuentas, Jacobo; muchas gracias.
      Estoy de acuerdo totalmente con la importancia de la música, y cualquier arte que nos conecte con la belleza del mundo, se merece un artículo también! 😉
      Hermoso, “serenidad, ilusión y alegría”, también para los mayores.
      Un abrazo,
      Ana M.A.

  9. Comparto lo que dices el significado de una crianza respetuosa implica vivirla amarla y entenderla.Con el correr de los años (77) fui madre abuela educadora creci con ello y hoy puedo disfrutar los resultados .gracias por poder decirlo y sentirlo todos los dias Gracias por sentirlo y expresarlo nos hace bien

    • Querida Elsa,
      Muchísimas gracias por tus palabras, es un honor que una madre, abuela, educadora… Con tanta experiencia en la vida, se sienta reconocida al leerme.
      En mi vida, como nieta primero, y ahora como madre, experimentando el rol que hacen mis padres (naturales y políticos) con mi hija; está muy presente el papel de los abuelos y abuelas… Un papel vital y maravilloso, que ciertamente se merece todo nuestro amor y respeto.
      Un gran abrazo, disfruta ahora de todo el amor sembrado!

      Ana M.A.

  10. Muchas gracias por tu artículo. Es una crianza maravillosa que bien entendida favorece el vínculo con los padres, la autonomía de los peques, el respeto, autoestima… Pero es cierto que en muchas ocasiones da lugar a equívocos que perjudican más que benefician.

    Me encantaría compartir, si me das permiso, tu artículo en la página web de mi escuela infanti. ¿Es posible?

    Gracias!

    • Hola Rocío, ¡me alegro mucho de que te haya parecido interesante!
      Por supuesto que puedes compartir, muy agradecida.
      También puedes suscribirte al blog, para recibir cada nueva publicación en tu mail; y seguirme en Facebook, donde cada día publico ideas, artículos, imágenes… Propios, o de otros lugares interesantes.
      Un gran abrazo,
      Ana M.A.

    • Gracias a ti, Inma, por recibirlo.
      No es sencillo… Tal vez no, todo a la vez, pero poco a poco, se va haciendo el camino 😉
      Un abrazo,
      Ana M.A.

  11. Hola buen día, la verdad no sé mucho del tema, he leído un poco, mi temperamento es fuerte, soy poco paciente y muy exigente con mi hijo, he descubierto con los demás niños esto no sucede, pero quiero ser diferente, lo necesito para mi misma, quisiera saber ¿cómo hacer que mi hijo coma mejor? Sin agredirlo, gritarle, intimidarlo o chantajearlo, es decir, creo he confundido el respetar con dar demasiada libertad y hoy estoy pagando las consecuencias con su salud, tiene casi 3 años y se aun estoy a tiempo pero me siento perdida, podría recomendarme bibliografia o algo así por favor.

    • Hola, madre desesperada… (y quién no se ha desesperado más de una y mil veces…?!)
      Gracias por tu comentario y tu confianza.
      La maternidad a veces (o siempre?) , nos pone cara a cara con nuestras propias dificultades; y ahi esta la gran oportunidad para crecer.
      Las personas con tendencia a tenerlo todo controlado , exigentes con nosotras mismas. .. nos encontramos con retos importantes en la crianza; en la que nuestros peques tienen su propia luz, y es nuestro camino estar a su lado, sin apagarla ni forzarla a brillar más, de esta o aquella manera…
      En cuanto a la comida,el pediatra Carlos González tiene un libro excelente, intenso, poderoso: “Mi niño no me come”. Recomiendo leerlo, y con un ánimo reflexivo, sin perder de vista las características de nuestra propia prole, y nuestras necesidades como familia.
      Es una obra estupenda para abrir la mente y el corazón a otra manera, que, sí, es posible.
      Si lo deseas, también puedes contactarme a través de mi correo o teléfono, para una consulta más detallada; y seguir las publicaciones en el blog y Facebook.
      Abrazos,
      Ana M.A.

  12. Hola, me encantó el artículo…soy docente y madre de un peque de 4 años, muy activo y alegre. Hace 6 meses nos mudamos de país y aunque él está feliz en su nuevo cole y más tranquilo y llevadero en casa, me reportan que en el salón no sigue las instrucciones, no termina las actividades y a veces resuelve los conflictos con golpes….en casa siempre hemos evitado los golpes y hemos usado el tiempo fuera….tenemos límites muy claros y no nos llevamos la contraria mi esposo y yo….yo me siento más tranquila porque mi hijo expresa mejor lo que siente y piensa y tenemos más calma, las rabietas han bajado….Sé que mi hijo es disperso e inquieto pero nunca lo refirieron a un psicólogo por ello. Él tiene una gran imaginación y muchas veces está en su mundo pero se conecta con el nuestro siempre. Me preocupa que por la gran cantidad de niños en el aula se estén maximizando las características mencionadas y las maestras no sepan abordarlo. Claro que lo vamos a llevar al psicólogo, lo que me inquieta es que mi hijo sea etiquetado y por ello no observen las grandes cualidades que posee. Lo peor que él crea que sólo hace las cosas mal 🙁 Nos parece importante que los niños se sientan capaces de lograr metas por pequeñas que sean… Gracias por tu artículo…es perfecto, ojalá todos lo leyeran y les dieran la oportunidad a los niños de ser como son dentro de un grupo pero de ser diferentes del grupo a la vez. Un abrazo.

    • Hola Charlie,
      Es cierto que una mudanza, sobre todo a gran escala, como cuando nos mudamos de país, es una de las experiencias más estresantes que pueden acontecernos en la vida, ¡máxime para un pequeño…!
      Es normal que vuestro hijo esté expresando su estrés, a través de la vía que puede, y que varía en cada niño, y en cada momento.
      A pesar de que puede no ser nada preocupante (como digo, en una circunstancia de por sí estresante, es habitual que se den estos momentos de “crisis”), sí puede venirle bien tener un espacio en el que sentirse escuchado y apoyado, y tal vez aprender cómo expresar la preocupación o el nerviosismo que pueda tener por la situación nueva, acompañado de una persona profesional.
      Tengo un libro de cabecera, que tal vez pueda seros de utilidad, a mí me encanta, me parece muy amoroso y muy útil, para entender y tratar con niños y niñas especialmente sensibles e “intensos”. Se llama “El niño tozudo” (En inglés, “The spirited child”), de la autora Mary Sheedy Kurcinka. Realmente recomendable.

      Mis mejores deseos para tu familia; si deseas hablar más detenidamente, este es mi correo: amapsicologiasevilla@gmail.com

      Abrazos,
      Ana M.A.

  13. Buenas. Gracias por el artículo. Me pasan situaciones que no sé cómo manejar. O sea para mí poner un límite siempre en la práctica termina siendo autoritario entonces no lo puedo lograr. Por ejemplo la hora de dormir. Mi hijo de dos años no quiere ir a la cama. Sé quiere quedar jugando o leyendo en el sillón hasta que se queda dormido. Si lo obligo a subir llora desconsoladamente. Lo mismo a la hora de comer. No quiere comer en la mesa. quiere comer en la escalera. A veces no quiere que yo coma o vaya al baño. Quiere jugar y si no lo hago llora mucho. No me gusta verlo llorar. O sea muchas veces es el deseo de el contra el mío. El tema es que voy acumulando muchas frustraciones mías. Me doy cuenta que hace mucho no disfruto tiempo con el por esto de hacer siempre lo que él quiere…. No encuentro la forma ni el equilibrio. Gracias

    • Hola Leticia,
      Me hablas de situaciones en las que seguramente muchas mamás y papás nos vemos reflejadas…
      Es importante ser conscientes de dos puntos:
      1- Dar una orden, poner un límite, no tiene por qué ser “autoritarismo”, Sí es Autoridad. Y eso, no es negativo. Ni deja de ser respetuoso. La autoridad, ejercida desde el amor y el cariño, tiene que ver con el límite que se pone para proteger, para cuidar; para protegernos, y para cuidarnos.
      Aunque en ese ejercicio de autoridad, la respuesta de tu pequeño, sea el enfado y el llanto.

      2- ¿Qué nos pasa a nosotras, cuando nuestro hijo o hija se enfada y llora?
      Dices: “No me gusta verlo llorar”. Hay muchas razones por las que los pequeños lloran, todas son importantes para tener en cuenta, y hay veces que, a pesar de su importancia, o sin dejar de darle importancia a ese llanto; no lo podemos evitar.
      En cuanto al llanto, yo pondría la cuestión: ¿Para qué, estamos dejándolo llorar? Puede que lo dejemos llorar porque lo que le hemos pedido, lo que lo ha causado, sea realmente importante (como, por ejemplo, comer en la mesa, en lugar de la escalera), un límite que no nos queremos saltar.
      En ese caso, el llanto debemos “bancárnoslo”, sostenerlo, sin culpabilizar al pequeño por la queja (el llanto es la expresión de su desacuerdo, de su frustración; el legítimo que lo manifieste); y sin por ello, dejar de respetar el límite que consideramos necesario.

      Es un gran tema, no es fácil resolverlo en unas pocas líneas, ni rápido de solucionar; ya que enraiza con aspectos de la personalidad de cada mamá o papá… Que tal vez, habría que mirar de a poquito, detenidamente.
      Puedes encontrarme a través de mi correo, si quieres una comunicación más a fondo: amapsicologiasevilla@gmail.com.

      Gracias por tu comentario, un gran abrazo,
      Ana M.A.

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