Abundancia

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No siempre las cosas son fáciles.

No siempre fluyen las energías como desearíamos, como sentimos que necesitamos. Este pequeño texto, escrito hace unos años, en un momento que después resultó ser muy especial; es un homenaje a la abundancia. Un llamado. La aceptación del vacío, como condición indispensable para recibir lo nuevo. 

Este texto, escrito hace algunos años, surgió espontáneamente, justo el día antes de saber que estaba embarazada. 

Lo comparto, con amor. 

 

“A veces la abundancia es algo tan simple como poner el mantel bueno, cubriendo la mesa entera.

O abrir todos los cojines del sofá, y estirarse como si fuera una cama para dos en mitad del salón. O más.

A veces la abundancia es añadir un toque de canela a las albóndigas, o una hoja de menta en el té.

O, sencillamente, abrir esa mañana más los ojos, porque cuanto más los entrecerramos, más mundo queda cubiertos por los párpados.

 

Hay veces que encontramos la abundancia en la nada absoluta. En el silencio. En la penumbra. En la suspensión de los sentidos que provoca dejarse mecer, flotando, en la superficie salada de un mar sin olas.

En las tardes eternas de verano en las que las horas se desgranan en un vacío perezoso, cómodo de existir.

En el aire de las montañas que no trae sonido alguno.

 

En el privilegio de una habitación vacía.

De un lienzo en blanco.

De una hoja de papel

sin estrenar.”

 

Como las olas del mar, la abundancia llega cuando se retira aquello que ya no nos sirve.

El aprendizaje, muchas veces, está en saber cómo dejar ir, para recibir. 

Feliz año Nuevo…

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Ana Martínez Acosta

Psicóloga
Crianza Consciente, Vida Consciente
www.amapsicologia.org
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